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Jueves, Agosto 05, 2021

Nuestra Historia

El Colegio Paideia nace a partir del impulso inicial que permitió el Jardín Infantil “Zona de Niños”, como una forma de aportar a las necesidades educacionales de la ciudad de Puerto Montt donde se hacía imprescindible la creación de nuevos establecimientos, debido al crecimiento demográfico de la zona. Esto, unido a la especial cosmovisión de sus fundadores, hace que, a través de la Sociedad Educacional Paideia, el año 2002 abra sus puertas a la comunidad puertomontina el Colegio Paideia como una nueva propuesta educativa.

Durante sus primeros años, el crecimiento sostenido y gradual permitió que la comunidad Paideiana aumentara en número y en lazos socio-afectivos, construyéndose de manera continua lo que hoy en día es esta red de apoyos, contención y aprendizajes. Los diferentes estamentos de la comunidad han logrado solidificarse a lo largo del tiempo, llegando a desplegarse un flujo de trabajo coordinado entre profesores, directivos, familiares y apoderados y, por supuesto, contando y realzando siempre el protagonismo de nuestros estudiantes en todos los procesos de toma de decisión y acción que confluyen en el espacio educativo.

Debido a la alta solicitud de matrículas, la petición y apoyo de los y las apoderados, y la incorporación del establecimiento a la JEC, el año 2012, Colegio Paideia inaugura sus nuevas dependencias, ubicadas en Calle Copahue 201, a un costado de las dependencias de la Policía de Investigaciones, llegando a responder de mejor manera a las necesidades que presentan los niños, niñas y jóvenes de la comunidad educativa.

Actualmente, Colegio Paideia se encuentra en una etapa de perfeccionamiento y consolidación de sus equipos, abriendo espacios para el aprendizaje mutuo, cohesionado y colaborativo entre los diferentes estamentos que componen la comunidad educativa. Esta etapa se encuentra atravesada por la apertura y organización de más y mejores espacios de diálogo y construcción colectiva que permitan robustecer el quehacer educativo y facilitar, dentro de lo posible, todo aquello que se encuentre a nuestro alcance para que los niños, niñas y jóvenes que asisten a nuestras aulas, reales y virtuales, se desarrollen de manera integral desde sus virtudes, dones, intereses y necesidades.